Cómo superar momentos difíciles

ADOLESCENCIA

Cuando a los 18 años sabes que padeces una enfermedad que te va a limitar, pero no sabes cuanto, el instinto te hace tirar hacia delante sin plantearte muchas más cosas, más allá de cómo ser divertido o cómo ligar. Supongo, que por eso mismo, mi vida hasta los 29, fue una vida acelerada, vertiginosa. Cómo superar momentos difíciles, como adaptarse.

Viajé mucho, con mi guitarra al hombro, y mi TUNA por montera, me reí, enamoré, canté, lo probé todo, lloré y hasta trabajé al ritmo frenético que me marcaba el subconsciente. La SUPERACIÓN, radicaba en no pensar y la ADAPTACIÓN, en hacer, cuanto más mejor, cuantas más experiencias mejor ( un día hablaré más de mis experiencias) .

MADUREZ

A los 29 años nació mi hijo VÍCTOR, y ahí, en ese momento mi cabeza dió un giro y se aposentó en una balsa de aguas tranquilas que me llevaron hacia la reflexión, osea, a pensar, a cuestionar e irremediablemente al MIEDO (también hablaremos del miedo en un futuro).

MIEDO

Ahora, solo quiero remitirme al miedo a la SILLA DE RUEDAS. No os podéis imaginar lo que me hizo sufrir, era una negación absoluta. No quería, no, de ninguna manera. Recé, lloré, pero, al año de mal moverme e ir a trabajar en taxi, del que me tenían que meter, sacar, de quedarme en el restaurante «Rincón de Aragón» sentado en una silla. Si, atendiendo a los clientes, gestionando, y todo eso, pero, lo que más echaba en falta eran mis paseos por las Ramblas, por el Barrio Chino, lo que era el Distrito 5º y luego fue el RAVAL.

RESIGNACIÓN POSITIVA

Y ahí llegó, la indeseable, la despreciable, la responsable de mi tormento. Una silla INVACARE, KUSCHALL, super ligera, la «hostia» y con ella la «RESIGNACIÓN POSITIVA» y cuando me ví en medio de la Plza. Cataluña sin ayuda de nadie, entendí muchas cosas. Tenía 41 años.