
Desde el origen
Mi nombre, Raúl , discapacitado para más señas. Padezco Charcot Marie Tooth, también conocida por sus siglas C.M.T. Me la diagnosticaron con 14 años y 55 los que me contemplan. Un largo camino que se ha hecho corriendo, andando, después con dificultad, luego en silla manual y por fin, en silla eléctrica. Ahora, sin asideros, mis manos también afectadas no encuentran donde agarrar esta alma, que aún viva, se empeña, a veces, en despreciar los pocos que la vida le ofrece.
Hijo de mi padre y de mi madre, que dicho así parece poco, pero por mis arterias corren con toda la grandeza que para mi supone hallan sido ellos los elegidos de ejercer esta labor. Victorino y Montserrat, fácil no ha sido, estoy convencido, mi hermana lo corroborará, que para eso es parte de la broma de Charcot, que no Charlot. Y ahí estamos, mis padres con sus pensamientos ( Os quiero ), mi hermanita con los suyos y con el beso que le mando, y yo, yo con los míos …. y todos mimetizando con la realidad que, por cierto, no entiendo cruel.
Esther
Casado, muy bien, con la persona que realmente buscaba. Lleva 30 años enseñándome a entender, a conocer, a vivir, como si fuera ella la que desde dentro de mi, imprime con letras de fuerza y oro el camino a seguir. Tres hijos, me ha dado, tres almas que, continuando la labor de su madre, no dejan de llevarme de la mano. Cada uno con su forma de coger, de acompañar,o de estirar de mi, para que, aun sin saberlo, me saquen de este pozo de la discapacidad en el que los claro-oscuros se intercambian, como muda su imagen la luna. No hablo de agradecimiento, que superficial, os quiero como yo solo sé querer, que no sé si es la forma correcta, como si el querer tuviese modos que a mi se me escapan, que no entiendo pero si siento, vamos, que os adoro.
Esther, fuerza, entereza e inteligencia.Ni siete vidas me darían para recompensar todo el valor que conmigo ha gastado, o tiempo, paciencia, experiencia, y a veces pienso, que también amor, pero, es solo eso, un pensamiento, que aparece y se desvanece. No desistas, así te lo pido, por web, con url, me falta más de medio curso por aprender, y alguna por recuperar.
Desde luego, si de algo estoy seguro, es del amor que siento por ellos, que a mis ojos y a mi alma distingue a los míos, por encima de todo.
Mis apellidos, del Castillo Franco, y nacido en Barcelona (https://www.barcelonacheckin.com/es/r/guia_barcelona/articulos/barcelona-para-personas-discapacitadas ) , ciudad a la que no gana ninguna. Barcelona de mis amores, de mi infancia en blanco y negro, de pre-adolescencia jotera. Así pasé muchos años, entre jota y jota, mientras mis padres que llegaron de Ojos Negros (Teruel ) allá por los sesenta consumían su tiempo trabajando, y soñando seis horas al día, 7 diás a la semana. Entre el cole y las castañuelas llegué a una juventud temprana ya con marca de agua en la que se leía «algo raro pasa con mi vida». Me afané, vaya si lo hice, en vivir a toda prisa, no fuera que, eso raro, estropeara el futuro inconsciente que me esperaba. Pisé suelo universitario en 1984, a principios de su curso, y a mediados ya estaba en la Tuna, con mis amigos del alma Quique y Nacho.
Época que bien merece una web aparte, porque entre viajes, alegrías que el cuerpo aguantaba, trabajo que mi padre adjudicaba proporcionalmente al tamaño de las fiestas que me pegaba y un sin fin de emociones, llegué a mi vida profesional en la hostelería. La desarrollé con mucho sacrificio pues el momento así lo requería. Jamás me quejé de la cantidad de horas que hacia, de los sueños que la responsabilidad me arrebató, si no, más bien al revés, le agradezco a la vida, la vida que me ha dado, lo mucho que me ha consentido y las propinas que me ha dejado.
Y … Aquí estamos
Y sin más, llego a esta edad en la que las inseguridades me atormentan pero que mi mujer e hijos siguen aplacando convirtiendo este rato en tranquilidad sosegada, de la que participan también mis amigos como un David Romero cualquiera o un Chicho que envuelve mi corazón de cariño, calor y gusto para acompañar.
Seguimos rodando
